Viena, Sisí y 9 imprescindibles en tres días

viena en tres días

Si soy friki pensando en viajar a Colmar y Eguisheim porque ahí se inspiró Disney para hacer una de mis películas favoritas, La Bella y La Bestia, mi madre no se queda atrás con Viena y con razón. La ciudad donde vivió, sufrió y amó su emperatriz favorita, Isabel Amalia Eugenia Duquesa en Baviera. Para que nos entendamos, Sisí Emperatriz. Mientras yo sigo soñando con recorrer las coquetas villas francesas, mi madre no hay semana que me recuerde la glamurosa habitación de la reina consorte de Hungría, la de su flamante marido Francisco José ( dormían por separado) y los voluminosos vestidos de su actriz favorita, Romy Schneider, que encarnó como nadie a Sisí en la gran pantalla. Todo esto y más lo descubrimos en el Sisi Museum. ¡Bendito Museo! sigue diciendo mi madre porque en él sació sus ganas de conocer la vida y desgracia de la emperatriz más querida de Austria. Fue nuestra primera parada durante en Viena, la capital europea que exhala historia por cada poro de la ciudad. La que acogió a grandes genios como Strauss, rey del Vals, Mozart o Beethoven; la que cautiva con joyas como el Schloss Belvedere, uno de los mejores palacios barrocos del mundo y la que entretiene y deleita con los mejores espectáculos de ópera del mundo en la famosa Staatsoper. Una ciudad que se ha adaptado a los tiempos y ha sabido congeniar diseño, arquitectura y arte en su estilo de vida, bohemio y contemporáneo. Aquí os dejos nueve lugares que puedes visitar en tu viaje a Viena de tres días.

9 imprescindibles para ver en Viena en tres días

Hofburg, esplendor imperial

Reserva gran parte del día para recorrer uno de los complejos más espectaculares de Viena, reflejo de su esplendor imperial. Uno cuando llega camina entre elegantes carruajes de caballos como si en uno ellos fuera María Teresa I de Austria, última jefa de la casa de los Habsburgo y la única mujer que dirigió la Dinastía. El complejo palaciego alberga un conjunto de museos y es sede de la Escuela de Equitación Española. Está rodeado de imponentes plazas públicas, en el corazón de la ciudad. Fue el centro político del Imperio y, hoy en día, también neurálgico de la República de Austria. Comenzar el recorrido por aquí es la mejor opción para empezar a tomar el pulso a la ciudad durante tu viaje a Viena tres días. Descubrirás la vida de los Habsburgo a través de los museos que alberga, como la Platería de la Corte. En ella se expone la incalculable colección de joyas de la corona, incluida la fastuosas vajillas de porcelana de la Corte.

hofburg

No hay límites para el culto a Sisí en Viena. En el museo del palacio lo podréis comprobar. Con exquisito cuidado, se recrea el carácter rebelde de una emperatriz que veneraba la belleza, amaba el campo y estaba obsesionada con el color negro. A través de las estancias de los apartamentos imperiales, recorreréis el despacho del emperador Francisco José, marido y primo, sus barrocos dormitorios, cuartos de baño y sala de audiencias. No faltan sus objetos más personales y el vestuario que lució en multitud de eventos de la alta sociedad.

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La Escuela de Equitación Española también está en las dependencias del Hofburg. Elegantes caballos deleitan, al son de música clásica, a un público que puede quitarse la espina de aprender a cabalgar en un circuito de entrenamiento. Si tenéis pensado visitar el Palacio Imperial, el Museo de Sisí y los Apartamentos hay entradas combinadas que salen más económicas. Podéis comprarlas en el centro de visitantes.

Palacio Schönbrunn, las mejores vistas de Viena

Si durante el año la dinastía de los Habsburgo hacía vida en el centro de la ciudad, en verano se alejaba un poco, no mucho, a las afueras de la ciudad. Puedes ir en metro, en la línea U4 o coger el tranvía 58, desde Westbahnhof. Para la emperatriz Isabel, Sisí, era un respiro. Amaba el campo y aquí estaba rodeada de verde para poder practicar sus obsesivas rutinas deportivas y así mantenerse en menos de 50 kilos. Como leéis. Era otro de sus cultos, la extremada delgadez. Patrimonio de la Unesco, el conjunto palaciego de Schönbrunn ofrece una de las mejores vistas de la ciudad desde la Glorieta y su terraza panorámica. Sus idílicos Jardines del Príncipe invitan a los turistas a disfrutar de agradables paseos, hacer deporte o relajarse. Puedes visitar varias estancias del también apodado “palacio de Versalles vienés” como las salas de Estado, la Gran Galería, las salas de audiencias del emperador Francisco Esteban y su mujer, María Teresa o los apartamentos de Francisco José y la gran Sisí. Como curiosidad, aquí dio sus ofreció su primer concierto un jovencito Mozart.

schönbrunn, viena en tres días

Belvedere, la casa de Gustav Klimt

Sería impresionante que, antes de entrar, pudiéramos contemplar desde el cielo esta joya del barroco. Se verían dos sunsutosos palacios separados por un espectacular jardín. El nombre no puede ser más apropiado. Belvedere que significa vista hermosa. En tu viaje a Viena en tres días tendrás que dedicar, al menos, un par de horas a recorrer las estancias de los palacios. Hay tres museos: el de Arte Barroco, el Medieval y la Galería de Arte Austriaco. En esta último, vas a poder ver la colección más extensa del afamado pintor austriaco, Gustav Klimt. No puedes irte sin contemplar (haciéndote hueco entre los numerosos turistas que se agolpan) el símbolo de la ciudad plasmado en su obra maestra: El beso.

klimt en el belvedere, viena en tres días

Staatsoper, la Ópera de Viena

O lo que es lo mismo, la Ópera de Viena. Los directores más célebres de la historia, como Richard Strauss o Gustav Mahler, han pasado por aquí. Mozart con su ópera Don Giovanni inauguró el teatro, de estilo neorromántico. Fue en 1896. Después vendrían Beethoven, Mahler y una larga lista de genios compositores. Al principio se conocía como la Ópera de la Corte. Durante la Segunda Guerra Mundial el edificio sufrió un gran ataque y quedó prácticamente derruido. Sólo se salvó la entrada. El hall, las escaleras principales, el vestíbulo y el salón del té quedaron intactos. También los frescos de Moritz von Schwind. En los años 50 fue reconstruido y hoy en día es uno de los monumentos más visitados del país. Cada año, a finales de febrero, acoge famosa “La puesta de largo”, donde personas llegadas de todo el mundo acuden a esta fiesta para celebrar el paso de la adolescencia a la madurez. Ellos van de smoking y ellas de largo en blanco. Hay que ahorrar porque la entrada para la fiesta no baja de los 300 euros.

ópera de viena,

Puedes ver la Ópera por tu cuenta, acudiendo a un espectáculo. El telón se levanta en más de 300 actuaciones al año. Es recomendable que saques la entrada con antelación para asistir a ellos. Si no, puedes visitarlo en un circuito guiado. La entrada cuesta entre 7 y 9 euros. Un consejo: si quieres ver un espectáculo sin desplumarte, puedes conseguir entradas por 3-6 euros. Para ello, tienes que ir a uno de los laterales del edificio, 3 horas antes de la actuación del día. Si comienzan a las 19, lo aconsejable es estar allí a las 16.

Stephansdom, la catedral de Mozart

La Catedral de San Esteban preside el centro de la ciudad, en Stephansplatz. En esta catedral gótica se casó Wolfand Amadeus Mozart con Constanza, el 4 de agosto de 1782. Es el símbolo religioso más importante de Viena. No dudes en subir los 343 peldaños de la torre Steffl (pequeño Stephan) para gozar de unas vistas maravillosas de la ciudad. También puedes sumergirte en sus catacumbas o visitar la espectacular nave de la catedral con su imponente púlpito de piedra y su altar mayor barroco. Si os acercáis, veréis que está adornado con sapos y salamandras, símbolos de la batalla del Bien contra el Mal. Tirando de historia, la obra de Stephansdom la inició Rodolfo IV de Austria. La catedral se levantó sobre las ruinas de dos iglesias anteriores. En los alrededores había originalmente un cementerio para enterrar a las víctimas de la peste y gripe que asoló Europa en la década de 1730. Carlos VI mandó cerrarlo y enterrarlas en las Katakomben, las catacumbas de la catedral.

Naturhistorisches Museum (Museo de Historia Natural de Viena)

Su hermano gemelo es el Museo de Bellas Artes (Kunsthistorisches) que veréis justo enfrente. A través de sus dos plantas, recorreréis 4000 millones de años de historia natural. Si vais con niños (y para los fans de los dinosaurios) la sala 10 va a ser su foco de atención. No querrán irse de ella. Sobre una plataforma se levantan los esqueletos de un Diplodocus, un Iguanodon y, lo más divertido, una réplica animada de un Allosaurus. Por las diferentes salas, encontraréis piedras preciosas como la colección de joyas de la emperatriz María Teresa y un hallazgo único: la minúscula Venus de Willendorf y la cultura de hace más 25.000 años junto a otras figuras prehistóricas.

museo de historia natural de viena

Museum Quartier bulle de arte contemporáneo

Este complejo cultural se encuentra entre los diez más grandes del mundo. Aúna barroco y modernidad a lo largo de sus museos, cafés, tiendas, salas de arte y restaurantes. Entre las muchas cosas que puedes ver en Viena en tres días están los numerosas exposiciones temporales y conciertos que allí se celebran, como el que en su día ofreció Ivan Ferreiro en un rincón de la ciudad donde la solemnidad se funde con la rebeldía y la diversión con la alegría. Esta zona ocupa un extenso terreno, ni más ni menos que 90.000 metros cuadrados, sobre los que antes estaban los antiguos establos imperiales. En 1725 fueron diseñados por Fischer von Erlach para, siglos después, pasar a mejor vida. El Museo de Arte Moderno (MUMOK), el Leopold Museum, el Centro de Arquitectura de Viena o un teatro infantil atraen a cientos de turistas cada día al séptimo distrito de la ciudad. Aquí se celebra cada verano el Festival Internacional de Cine de Viena.

 museum Quartier

Würstelprater, el parque de atracciones más famoso de Europa

Es el parque de ocio más famoso del país e incluso de Europa. El Prater vivió su auge en 1873 con la Exposición Universal. Su icónica noria, Riesenrad, lo corona desde 1897. En los años 60, con sus 65 metros de altura, llegó a ser la más alta del mundo. Varios directores cinematográficos pusieron su mira aquí y grabaron películas como James Bond 007: Alta tensión y Antes del Amanecer, de Richard Linklater. Pero si hay una que sobresale es El Tercer Hombre, de C. Reed rodada en 1949. A pesar del bombardeo a la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial en 1945, la noria sobrevivió y hoy en día, por 12 euros, puedes disfrutar durante 20 minutos de unas vistas increíbles. Lo recomendable es ir al atardecer, para contemplar desde lo alto la ciudad y después disfrutar de las 250 atracciones del parque, como tiovivos, trenes del terror, cochecitos y tiendas de golosinas, entre otras muchas. La entrada al parque es gratuita.

Casa de Mozart en Viena

Para los amantes de la música clásica, en general, y de la vida de Mozart, en particular, es una oportunidad conocer la única residencia que conserva la ciudad del compositor y que puedes visitar durante tu visita a Viena en tres días. Fue su residencia desde 1784 hasta 1787. En ella, se muestra la vida y trabajo de Mozart durante su estancia en la capital austriaca. Natural de Salzburgo, donde está su casa natal, el pequeño genio se desplazó con tan sólo 6 años hasta Viena para darse a conocer ante la Corte. Como antes mencionamos, fue en el Palacio Schönbrunn donde ofreció su primer concierto.

Consejos prácticos

City Card.- Esta tarjeta es una de las mejores opciones para moverte por la ciudad y acceder a los museos. Puedes comprarla por uno, dos o tres días. Con ella, vas a tener descuentos en las entradas y podrás subir y bajar del metro, tranvía o autobús las veces que quieras. No incluye el autobús turístico que hace un tour por la ciudad.

Cómo desplazarse.- Para llegar a Viena desde el aeropuerto, hay varias formas de hacerlo: en tren, en taxi y en autobús. Os aconsejo esta última. Es de las más económicas y práctica. Las líneas VAL 1 y 2 (Viena Airport Lines) te dejan directamente en el centro, pasando también por la Estación Oeste (Westbahnhof) y la Estación Central. El billete cuesta 8 euros. Sólo ida. Se compra directamente al conductor en la parada. El trayecto dura 30 minutos

Y recuerda:

  • En Viena se utiliza el euro.
  • Hablan alemán.
  • No necesitas visado, si eres europeo.
  • Suma una hora a tu reloj si vas desde España.
  • Procura llevar dinero en efectivo porque la mayoría de bares y cafés sólo aceptan efectivo.
  • La bicicleta puede ser una buena opción para moverte por la ciudad. Hay 120 estacionamientos por la ciudad.

Y como un día dijo la venerada Emperatriz Sisí: “No todas las personas tenemos en común el mismo espíritu, si no el destino”. Ese, sin duda, es Viena.

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