La ciudad es un show constante, trabajan miles de personas en el más pequeño de los casinos-hoteles de la ciudad. En realidad, vi pocos gustosos y serviciales al atenderte. Todos parecen estar ahí por no tener otra cosa, no porque amaran lo que estaban haciendo. ¡Qué diferencia con California! Betty es bailarina de striptease en el Flamingo, uno de los primeros casinos que se construyeron en Las Vegas.  Me ha visto con la cámara y en un descanso de su exhibicionista trabajo se acerca para preguntarme para qué revista son las fotos, sin duda esperando verse impresa y poder utilizarlo como una tarjeta de presentación en futuros trabajos del estilo. “Es mucho mejor, es para un blog que verá cualquier persona en el mundo”, le respondí mostrándole mi cámara como si fuera un trofeo. “Estoy conociendo Las Vegas para luego contarlo en el blog y tú eres parte de Las Vegas”, aproveché para que me trasladara su propia visión de la ciudad. “Cuando el dinero se gasta, algunos acaban en la calle. Las Vegas está llena de homeless, gente sonada, pobre, arruinada o que simplemente no tiene donde ir después de la última partida.” Y concluyó: “Es real, es un buen sitio para morir. Pero no esperes compasión.” Me despido de Betty y le cuento que tiene un nombre muy famoso en esta ciudad, Betty Williams es la única mujer que ha pasado a la historia por diseñar algunos de los luminosos más fotografiados de la Strip. “El signo de Stardust, un icono de la edad atómica, y el famoso “Bienvenido a la fabulosa Las Vegas” son suyos”, le cuento. Sonríe mientras me informa de que eran otros tiempos.

Caminando por el principio del Strip veo Moteles abandonados y restos de una ciudad que recuerda a los 50, a cuando los mafiosos controlaban Las Vegas. Habrá que andar varios cientos de metros para llegar al meollo de la ciudad, la aglomeración de Casinos en los que perderse. En los márgenes de esta avenida, los neones llaman insistentemente desde servicios de pastores evangélicos, abogados, psicólogos, tiendas de saldo…Y compiten con los espectáculos del Circo del Sol, de Bon Jovi o de Celine Dion. Las Vegas no es para hacer turismo, es para consumir. Visto un casino, vistos todos. Solo cambia el envoltorio, muy importante sí pero tan falso como la sonrisa de muchos de sus trabajadores. No es nada romántica en el sentido de parecer lo que uno imagina. Es muy grande, compleja, recargada, falsa, incómoda, excesivamente basta.

El Strip tiene una longitud de aproximadamente 5 kilómetros y sus extremos son la Torre Stratosphereen el norte, y el hotel MGM Grand y el New York New York en el sur. Con el continuo crecimiento de Las Vegas puede entenderse que el Strip finaliza en el hotel Mandalay Bay en el sur, muy cercano al famoso cartel de “Bienvenido a Las Vegas”. Paseé por el París, el Bellagio, el Caesar Palace, el Circus Circus… Y en uno de ellos conocí a Jesús, un cubano que  salió de su país  hace 6 años. Tiene 57 y lleva 5 en Las Vegas. Cuenta que “cada vez hay menos trabajo por estas tierras, la crisis también ha llegado a Las Vegas”. Él ahora no trabaja, cobra una especie de subsidio por desempleo que se gasta visitando los casinos del Strip, aquellos en los que ha trabajado, que son casi todos. “Los turistas vienen pero ya no juegan, los hoteles se ven obligados a recortar los precios de las habitaciones, a poner actividades gratuitas y, como no, a despedir a gente”. Todo el oropel que reviste cada uno de estos edificios está pasando por una difícil situación. “El Cosmopolitan, un casino-hotel que abrió hace 6 meses ya ha perdido millones de dólares y echará a mucha gente a la calle” aventura Jesús. “Si trabajas más de un año tienes derecho a una ayuda gubernamental que pagan cada semana, si no te fastidias.” Hoy en día la tasa de desempleo de la ciudad es de 14.9 por ciento, posiblemente la más alta de todo EEUU.

Una de las muchas locuras que se pueden hacer en Las Vegas es subirse a la Ride del Stratosphere (16 $ si no te alojas en el Hotel). Es una especie de montaña rusa en la torre del edificio más alto no sólo de Las Vegas sino de toda Nevada. Desafiar la gravedad y la velocidad a más de 350 metros de alto. Se puede tomar una copa en el Stratosphere y tener a tus pies toda la ciudad de Las Vegas, pero si vas a tomar fotos te las ves y te las deseas porque hay unas rejas en medio que te lo impiden.

Hablando de locuras, casarse es otra bendita insensatez que te cambia la vida y que se puede hacer más rápido y de la forma más extraña posible en esta metrópoli. Uno puede contraer matrimonio con la mujer de su vida en un helicóptero, con una desconocida en plan Western, con un amor platónico vestido de Elvis/Marilyn, o en plan desmadre con fiesta nudista incluida. Todo es posible entre las 120.000 parejas que se casan aquí cada año, una cada 5 minutos. Paul y Rebecca son de ese extraño club de Las Vegas que se casan por amor después de convivir más de 10 años. Ha venido toda su familia desde Oregon para el enlace. Ya felices posan para la foto del recuerdo, aquella que un día, dentro de muchos años, enseñaran en sus reuniones de amigos de mesa camilla y fardarán de que se casaron en Las Vegas. “Nuestra ilusión era casarnos en Las Vegas. Ahora hemos comprobado que tiene menos glamour del que imaginábamos pero aún así estamos contentos”.

Pero no todo es tan sencillo como parece. Antes del enlace hay que ir a Clark County Marriage Bureau para obtener una licencia matrimonial que cuesta 55 $. Después, hay que elegir entre la infinidad de sitios que hay para dar el “sí quiero”, teniendo en cuenta que un servicio básico de capilla sale po unos 200$, como mínimo.

Algo semejante pasa con la calle Freemont. Es menos glamourosa de lo que uno cree. Representa con dignidad a la parte antigua de Las Vegas y es la segunda calle más importante de la ciudad por detrás del Strip. Hasta la creación de los grandes hoteles y casinos, la Freemont era el reino del glamour y el neon. Aún hoy, allí es el único sitio donde se puede jugar al Blackjack a 5 pavos.

Y como sé que os gustan las anécdotas, os contaré que las ruletas de los casinos de Las Vegas sólo se detuvieron el 22 de noviembre de 1963, cuando un loco decidió acabar con la vida del presidente John Fitzgerald Kennedy, y que cuando se murieron Frank Sinatra y Dean Martin, todas las luces en Las Vegas se apagaron durante 1 minuto.

Solo durante estos instantes se paró la diversión y el sonido de las tragaperras en Sin City. Después de esas breves pausas la vida sigue. Trasnochar y dar lo máximo, hasta que el dinero aguante.

Para Leer sobre Las Vegas.-

El último Don, de Mario Puzo: Desde su espectacular jardín de Long Island, el Don controla negocios de Las Vegas y de Hollywood con los que puede legitimar su fortuna. Sin embargo, existen dos problemas que el Don no puede ignorar.

Miedo y Asco en Las Vegas, de Hunter S.  Thompson: Este libro-reportaje cuenta el delirante viaje de Hunter S. Tompson y su abogado a Las Vegas para cubrir la Mint 400, una famosa carrera de motos por el desierto.

Letal como un solo de Charlie Parker, de Javier Márquez Sánchez: Eddie Bennett, alias el Figura, es uno de los tipos más populares de Las Vegas en 1955. Es un ‘solucionador de problemas’ que vive en una suite del Hotel Flamingo, conduce un Pontiac Silver Streak y se codea por igual con estrellas como Frank Sinatra y capos de la mafia como Johnny Roselli.

-The Dead of Frank Sinatra, de Michael Ventura: Teje un entramado literario de crimen e intriga en Las Vegas de principios de los años 90.

Para Ver sobre Las Vegas.-

Casino, de Martin Scorsese: Aunque está basado en un libro de Nicholas Pileggi, es una de las películas imprescindibles de Scorsesse.

Leaving Las Vegas de Mike Figgis: También está basado en un libro de John O’Brien y es una fantástica película que narra el viaje interior de un hombre para morir en Las Vegas.

Miedo y Asco en Las Vegas, de Terry Gilliam: Excelente película en la que Johnny Deep borda el papel de Thompson.

Showgirls, de Paul Verhoeven: Narra las peripecias de una chica provinciana, Nomi Malone, en Las Vegas, a donde acude con la intención de convertirse en estrella de los shows de los grandes casinos de la ciudad.

Ocean’s Eleven, de Steven Soderbergh: Aunque Danny Ocean (George Clooney) acaba de salir de la cárcel, ya tiene un nuevo plan: quiere robar los tres casinos dirigidos por Terry Benedict (Andy García), la pareja de su ex-mujer Tess (Julia Roberts). Pero primero debe conseguir que se unan a él un total de 10 ladrones, para formar los once de Ocean.

Consejos Prácticos.-

-Si vas a Las Vegas, procura hacerlo en días de semana. Los espectáculos están abiertos y el coste de una habitación de hotel se puede reducir en 2/3 partes. Pueden pasar fac

-Moverse por Las Vegas es sencillo. Todo vertebra alrededor de la Strip o Las Vegas Boulevard. Hay un autobús que circula 24 horas por ella. También se puede visitar la ciudad en coche, casi todos los hoteles-casino tienen parking. ¡Cuidado no es legal parar un taxi por la calle!

-No saques entradas para los espectáculos en el primer sitio que encuentres, probablemente haya uno más barato. En el interior de los Casinos suele haber gente del propio hotel vendiendo entradas para distintos espectáculos con descuentos que alcanzan el 50%.

Vicio y Amor caminan por la misma acera en Las Vegas (3 de 3)
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2 Comentarios

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: La ciudad es un show constante, trabajan miles de personas en el más pequeño de los casinos-hoteles de la ciudad. En realidad, vi pocos gustosos y serviciales al atenderte. Todos parecen estar ahí por no tener otra cosa, no p…..

  2. Gran entrada. Después de su lectura, me ha quedado la misma sensación que tuve los días que la visité.

    No ha comparación entre la sensación que despide esta ciudad y California como bien dices.

    Un abarazo.

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