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¿Viajar tú a Basilea? ¡De eso nada!

Basilea, Suiza

Esto es un antipost,  un no-post o un negative-post, no lo sé pero el caso es que queremos llevar la contraria. Queremos quitarle de la cabeza a una determinada gente la idea de que visite Basilea. No. Como diría Cormac McCarthy  “No es lugar para incultos, catetos, siesos, impuntales, beligerantes, poco romáticos o clientes de Ryanair”. En descargo del pobre Cormac sí diremos que esta ciudad de Suiza “Es país para viejos” siempre que no reúnan alguna de las anteriores características, lógicamente.

fotos en el puente de Basilea, Suiza

-No es para incultos: Basilea destaca en el mundo por su cultura. Que es un lugar muy culto, vamos. No cultureta sino culto en el sentido más amplio de la palabra. En esta ciudad de poco más de 180.000 habitantes hay más de 40 museos y decenas de obras de arte repartidas por multitud de espacios públicos. Es la deriva lógica de los hechos cuando su universidad es la más antigua de Suiza(1460) y una de las más viejas de Europa. Así que no sabes lo que es un Van Gogh o cuando ves una escultura lo único que sabes decir es que “qué bonito” mejor que vayas a Dysneland París.

Estación de tren en Basilea, Suiza

-No es para ahistóricos: Según Nietzsche, el peso de la historia es un lastre que dificulta el paso al superhombre. No es por nada pero en Basilea lo tendría malamente nuestro querido filósofo. Con más de 2.000 años de edad, estuvo poblada por los celtas y por los romanos que ocuparon la colina donde ahora mismo se erige la catedral. En tiempos de Erasmo, el de Rotterdam, fue centro de la imprenta y de la fabricación de papel. Luego llegó la seda y la pintura sobre seda, lo que dio lugar a las grandes empresas farmacéuticas y químicas, que hace a la ciudad rica.

tranvias en basilea, suiza

-No es para guerreros: En Basilea se han firmado multitud de acuerdos, convenios y tratados para poner paz allí donde había conflicto. En concreto, en este pequeño punto de Europa se han firmado 4 Tratados, 1 Convención y múltiples acuerdos sobre legislación y regulación bancaria. Y todo esto ¿ha servido para algo? Pues si se han firmado en esta ciudad, donde la gente es bastante sería y formal, podría confiar en que sí.

Interior de la fundación Beyeler, Basilea, Suiza

-No es para clásicos trasnochados: La Fundación Beyeler es por sí sola una obra de arte. El precioso y pragmático edifico de Renzo Piano se funde con la naturaleza. Exquisiteces de Gicometti, Calder, Rothko, Klee, Bacon o Monet y soberbias muestras del arte Pop de Warhol y Lichtestein. Como diría Jesulín de Ubrique “Im Presionante”.

Casco antiguo de Basilea, Suiza

-No es para ignorantes:  La catedral de Basilea es uno de los conjuntos artísticos más bellos que podemos ver en Basilea. Construida en el siglo XI (románico) fue modificada en el XII (románico tardío) y restaurada tras el terremoto de 1.356 (gótico). En su interior está enterrado el humanista Erasmo de Rotterdam que enseñó en la ciudad entre 1521 y 1529. Era uno de los sabios más grandes de su tiempo y se codeó con reyes, principes y emperadores. Pasó a la historia como el reformador del cristianimos y de los tratados escolares y de gramática.

Arquitectura moderna en Basilea

-No es para catetos edificantes: Un tercio de los prestigiosos premios Pritzker han renovado la arquitectura en las calles de Basilea. Richard Meier, Frank O. Gehry y Mario Botta han levantado edificios singulares, y Jacques Herzog y Pierre de Meuron viven aquí. Hay varios lugares de visita obligada: el museo-sede de la empresa Vitra, la creadora de las vitrinas, cuyos almacenes, oficinas y demás han sido diseñados por Herzog, Siza,  Gehry, Tadao Anto o la iraquí Zaha Hadid; el campus Novartis, la empresa farmacéutica,  que ha comenzado una revolución urbanística que se concretará con decenas de edificios realizados por los mejores arquitectos del mundo; el Banco de Pagos Internacionales, una fortaleza inaccesible, ejecutada por Mario Botta, también suizo de Tesino.; y en uno de los barrios residenciales de la ciudad viviendas asequibles con diseños únicos.

Reflejo del Vitra Museum en Basilea, Suiza

-No es para saborios: Repleta de confiterías y salones de té, Basilea se consagra a lo dulce de la misma manera que a la puntualidad o a la precisión. En la Markplatz, justo enfrente del edificio del ayuntamiento, uno de los más extraños del mundo gracias a la pintura rojo fuerte de su fachada, está la Confiserie Tea Room Schiesser, una de las mejores confiterías del mundo. Llevan desde 1.870 endulzando a suizos, alemanes, franceses y todo turista que pasee por allí.  Ofrece los más exquisitos dulces y bombones para los paladares más golosos y exigentes. Y para gozar comiendo, el Restaurante Atelier, en Leonhardsgraben 49 es un lugar con mucho encanto gracias a su ambiente moderno e inspirador. Cocina suiza de productos regionales con un toque vanguardista. También recomendable el Zum Braunen Mutz, en Barfüsserplatz 10Brasería con menús abundantes. Especialidades suizas y ambiente de café en la animada plaza céntrica Barfüsser.

Centro de Basilea

-No es para Grinchs: Ya hemos hablado aquí de Johan Wanner, así que no nos extenderemos con el personaje. Es quizá la persona que más sabe del mundo, quitando a Papá Noel, sobre Navidad. Le ha diseñado el árbol al Papa Benedicto, a la reina Isabel II y dicen que también a la familia Obama. En cualquier caso, la tienda es muy kistch.

Vistas del Rhin a su paso por Basilea, Suiza

-No es para ortodoxos:  Como comprenderás, en una ciudad entre 3 paÍses el ir y venir de la gente es continua. En Basilea, en cuanto te descuidas cruzas la frontera. Alemania y Francia son vecinos obligados a entenderse con un aeropuerto común en territorio suizo y que da servicio a los 3 países. Los helvéticos van a comprar a Alemania y Francia que tiene productos más baratos, y los alemanes y los franceses van a trabajar a Suiza que tiene sueldos más altos. Ni que decir tiene que hay muchos matrimonios mixtos y que a pesar de su reticencia hacía todo lo alemán, los basilenses están más cerca de los germanos que de los gabachos.

Rincón romántico junto al Rhin

-No es para fríos sin sentimientos: El Rhin trajo el desarrollo  a Basilea. Por él llegó la imprenta, de mano del mismísimo Gutenberg.  Hoy siguen circulando por él barcos con mercancías pero es más un lugar de recreo que una vía comercial. La gente se baña, pasea y se hace arrumacos en bellos reconvecos debajo de los puentes. También se dan cariñitos en la Alexanderplatz , un antiguo polvorín reconvertido en coqueta y moderna plaza, en muchos de los rincones que caprichosamente ha dejado la arquitectura (otra vez los arquitectos) en calles con nombres como herrero, carpintero, constructor… Basilea para dejarse querer.

La catedral sobre el Rhin en Basilea, Suiza

-No es para clientes de Ryanair: Porque la aerolínea no vuela hasta allí, y mejor que no lo haga. A Basilea  se llega con Swiss desde Barcelona todos los días de lunes a viernes y los sábados hay dos vuelos. Desde Madrid, Valencia, Palma de Mallorca y Málaga la mejor opción es llegar a Zurich y coger el tren que tardea 1 hora hasta Basilea. El aeropuerto de Zurich merece mucho la pena, es uno de los más cómodos y más elegantes que conozco a pesar de su reducido tamaño. Además, como curiosidad es de los pocos que cuenta con un supermercado, un Migros, en su interior, lo cual para hacer las últimas compras, a precios ajustados, es ideal. En inverno, Swiss se lo monta genial porque te permite transportar a cada pasajero, de manera totalmente gratuita, su equipo completo de esquí (un par de botas de esquí/snowboard, un par de bastones y un par de esquís/tabla de snowboard). Y por un poco más si quieres te lo llevan hasta en la estación de tren de tu destino final. Ahora, si te gusta el riesgo….elige otra compañía.

Swiss Air

-No es para impuntuales: Casi todo está al alcance del pie en Basilea, e incluso conviene andarla y atravesar varias veces el Mittlere Brücke, un puente del siglo XIII que cruza el Rhin. Pero en el caso de que lo necesitemos tenemos el tranvía que es puntual y rápido, además de ecológico. Los tiquismiquis de la comodidad deben saber que es casi el único método de transporte por la ciudad.

 

Aparca bicis en Basilea, Suiza

-No es para melódicos:  El grupo de heavy metal más grande que ha dado Suiza se llama Krokus (azafrán). Tienen 22 discos y llegaron a ocupar el olimpoo del metal allá por los años 80. Si no los conoces, no sabes lo que te pierdes. Es rock excelente, directo y sin tonterías. Su líder, el cantante Mark Storace vive en Basilea. Cuando estuve allí no lo sabía, si no habría preguntado por él. Habría sido un punto poder estar con una de las personas que ha vivido conmigo a través de su música desde los 13 años, y que me enseñara su Basilea. No pudo ser. Otra razón más para volver.

Tranvías en el centro de Basilea, Suiza

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8 Responses to ¿Viajar tú a Basilea? ¡De eso nada!

  1. María Bertrand Carbajo 17 Enero, 2013 at 10:32 #

    Me encanta viajar a través de tus reportajes, qué manera más buena de empezar la mañana!!

  2. Robin Jú 17 Enero, 2013 at 12:21 #

    No me has desconvencido, esta era una de mis múltiples asignaturas pendientes, que quiero quitarme cuanto antes… La foto del tranvía me parece brutal… Un abrazo y genial no-post

  3. Víctor (Vivir Europa) 17 Enero, 2013 at 18:51 #

    Pues no, no voy a poder no ir. ¡Genial la estructura del artículo JR!

  4. María 20 Septiembre, 2013 at 15:47 #

    Gracias por este post, ¡ha sido muy útil!

  5. Lluís 21 Junio, 2014 at 13:58 #

    Enhorabuena, muy interesante!

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