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Bruce Springsteen, el joven de New Jersey

Bruce Springsteen, el joven de New Jersey
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Después de sus primeras experiencias musicales con Los Castiles, Dr. Zoom y, lo que fue un amago de su gran banda, la Bruce Springsteen Band, llegó la hora de la verdad. Conseguían actuaciones por las que cobraban, pero no lo sufiente. Por eso, la mayoría de los compañeros de Bruce Springsteen cambiaron de camino y se dedicaron a otros trabajos.

Fue un momento crítico en la vida de Bruce, uno más. La mayoría de las veces no ganaba ni para comer y dormía donde le prestaban una cama Pero en ese momento se cruzó en su camino Mike Appel que se convertiría en su ángel de la guarda. Una protección tan estrecha que acabaría por estrangular la relación y casi por acabar con el artista. Appel tenía 26 años y mucha labia. Era 1972 y Appel a lo máximo que había llegado era a producir algún grupo de segunda división de la zona de Nueva York. Después de ver actuar a Springsteen, Appel se quedó impresionado. Después de escuchar “It’s Hard to be a saint in the city”, Appel hizo que la repitiera porque no se creía lo que estaba viendo y oyendo. Desde ese momento, la religión de Appel fue el Springstianismo, y él era su máximo devoto.

No descansó hasta que no le encontró una compañía discográfica que convirtiera en vinilo aquellas enérgicas composiciones. Era tan obsesivo que se pasó toda una Navidad enviando saquitos de carbón envueltos de regalos a todos los disc jockeys para que pusieran a Bruce en la radio. Y, como todo lo que se persigue con cuerpo y alma, su objetivo acabó siendo alcanzado.

Es en este acto de la vida de Springsteen cuando aparece John Hammond, una leyenda de la música que, en ese momento, había producido y promovido a Leonard Cohen, Steve Ray Vaughan, Aretha Flankin y un largo y exitoso etcétera. Appel había ido a pedir una audición para su hambriento y flaco cliente. Dice la leyenda que para conseguirlo, le dijo: “Así que es usted el tipo que descubrió a Dylan. Vamos a ver si sólo fue una chiripa o es que tiene oido de verdad, porque tengo a alguien mucho mejor que él”. Genio y figura. El caso es que Springsteen tocó delante de Hammond casi todo lo que luego sería Greetings from Asbury Park. “El chico me dejó absolutamente noqueado” diría más tarde Hammond, quien admitió que había accedido a escuchar al Boss por una corazonada de su secretaria.

Enseguida Springsteen pasaría a formar parte de la CBS. Según el acuerdo, grabaría 10 discos y Appel se llevaría una parte importante de los beneficios. Aquel contrato que ahora era la luz para una vida oscura por la música, se convertiría en una condena para el músico. Literalmente, Bruce lo había firmado sobre el capó de un coche sin ni tan siquiera leerlo, por lo que no supo hasta comprobarlo en sus carnes que Appel se llevaría un porcentaje exorbitante sobre los futuros ingresos del intérprete. Pero no sólo eso, también negaba al músico el único valor por el cual se preocupaba: la propiedad de sus canciones.

Era 9 de junio de 1972, Bruce Springsteen no tenía ni domicilio fijo y acababa de fichar por la compañía CBS. Unos pocos días después, comenzaría la grabación de su primer disco, Greetings from Asbury Park. Por él recibiría 25,000$, el 50% de anticipo fue al bolsillo de Appel, mientras su cliente se dejaba caer en un saco de dormir en el piso de un amigo.

Appel y Springsteen querían grabar un disco de rock pero ninguno de los dos sabía como hacerlo. El resultado fue un lío: un disco acustico con toques de rock grabado por una banda sin los suficientes ensayos. Pero lo peor eran las letras, la verborrea poética y frenética que en aquellos años le brotaba al músico de Jersey. Grabado en tres semanas, Greetings tiene sus momentos enérgicos y románticos. “Spirit in the Night”, “Growin’ Up”, “For You” y “Lost in the Flood” son composiciones que sirvieron para forjar la aparición de un músico, pero también de un poeta. La mayoría de las letras son autobiografías disfrazadas escritas para no ser escuchadas.

El sonido que Bruce creía auténtico fue visto por Columbia como el de un nuevo Dylan. No sólo eso sino que también fue encasillado en la categoría de cantautor. La compañía hizo juego con Dylan pero se olvidó de Elvis y de James Brown.

El album fue un fracaso. A Springsteen le contrató de telonero Chicago para una gira que resultó catastrófica. Pero Bruce, cogió todos estos nefastos ingredientes y en julio de 1973 volvió a los estudios Blauvelt para redimirse con su nuevo trabajo: The Wild, the innocent & the E Street Shuffle.

En menos de 2 meses estaba grabado, siendo hoy día considerado una obra maestra desigual. Musicalmente, el album es una amalgama de estilos en el que no falta el folk. El disco es intenso, con el piano jazz de Sancious y el acordeón de Danny Federici. “The E Street Shuffle” es un homenaje a los músicos de la costa de Jersey, en la que se describe un modo de vida, un barrio; “4th of July, Asbury Park” es una despedida de la ciudad que vio crecer a Bruce; “Rosalita” es un hito del rock que durante muchos años cerraba prácticamente todas las actuaciones de Springsteen; y “Kitty’s Back” es un tímido esfuerzo por componer una gran canción.

Wild & Innocent no tardaría en seguir la senda de su predecesor, y convertirse en un fracaso. Hay quién acusó su escasez de ventas a que Bruce era reacio a incluir sus letras en la carpeta de los discos. El segundo disco vendió un poco más que el primero y fue un poco mejor criticado, pero aún así la posibilidad de que le permitieran graban un tercer trabajo era cada vez más remota.

Estamos en 1973, Springsteen tiene 23 años. En esos años, Dylan decide formar The Band, triunfa el rock progresivo de Yes o los Moody Blues y el glam rock ocupa casi todos los escenarios con estrellas como Bowie o Marc Bolan. Pero los problemas económicos de Springsteen y sus músicos se acrecentaban. La voracidad de Appel era tal que de los 41.000 $ que ingresó la banda en 1973, sólo 5.000 fueron para Springsteen. Cuando estaban de gira, el grupo pedía al público si podía dejarles algún sofá donde dormir. En 1974, Sancious dejó el grupo, algo que también hizo poco después Vini López. Pero, al mismo tiempo, se unió a la banda “Miami” Steve Van Zandt con plena dedicación.

En medio de esta vorágine, surgió de nuevo la luz. En este caso, llevaba por nombre John Landau. Este crítico de rock coincidió con Springsteen en mayo de 1974 en un pequeño teatro de Massachusetts. Después de ver su actuación, Landau lo describió como un “cruce entre Chuck Berry, el primer Bob Dylan y Marlon Brando”, añadiendo que “contenía una convincente destilación de lo que había hecho tan apasionante el rock’n’roll”.

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  1. Bitacoras.com - 7 mayo, 2012

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  2. The Boss | kulturtado - 16 junio, 2013

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