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Portugal para urbanitas. Navegando el Alentejo

Navegando por el Lago de Alqueva, Portugal, Ameira Marina

Las ciudades, todas, se han vuelto diabólicas, intransitables e invivibles. Salir de ellas aprovechando los carnavales, la Semana Santa, el verano o cualquier fin de semana es necesario y obligado (no hace falta receta médica). En esa búsqueda de lugares que nos liberen es donde Portugal se hace un destino ideal.

Hay mucho Portugal fuera de Lisboa, de Oporto y del Algarve. En ellos el bullicio turístico no deja resquicios para la imaginación y para la tranquilidad que requiere una cura de estrés.  En el alentejo, sí. Una de las zonas más despobladas de Europa, en la que no llegan a 20 habitantes por kilómetro cuadrado.  Tiene el mayor lago de Europa, una de las ciudades patrimonio nacional más bellas de todo el oeste europeo y pueblos sumergidos que son Atlántidas lusas. La mejor manera de recorrer el Alentejo es en barco para descubrir lo que el ajetreo ha olvidado.

Navegando por el Lago de Alqueva, Portugal, Ameira Marina

-“Soy el rey del mundo”.- No todo el mundo puede tener un barco, o mejor dicho, casi nadie puede permitirse el lujo de tener un barco. Pero si te quieres sentir  como Di Caprio en Titanic es posible hacerlo con la empresa de alquiler Amieira Marina. Seguro que alguna vez has tenido una fantasía igual. Para ser el capitán solo tendrás que hacer un breve curso de iniciación para tomar las riendas de la navegación. Caben entre 2 y 12 personas y son barcos-casa que se adaptan a todo tipo de necesidades. Podemos pasar en ellos días o semanas completas, sin problema. Es un lujo ver amanecer y anochecer desde tu propio barco, con el sol y la luna reflejados sobre las calmas aguas de Alqueva; dormir sobre las aguas y desayunar a la orilla de uno de los pueblos blancos medievales de la zona.

Navegando por el Lago de Alqueva, Portugal, Ameira Marina

-Agua va.- El lago de Alqueva es cautivador. Es el más grande de Europa bañado por 300 días de sol al año y con 205 kilómetros cuadrados. Son una invitación a la desconexión y el descanso, la soledad es esto. Rodeado por pintorescos pueblos de gran valor cultural que  abrazan los sabrosos secretos de la gastronomía tradicional alentejana, constituye todo un sueño para quienes gustan de disfrutar de los rincones con encanto. Navegar por él es penetrar en la dehesa, un paisaje de islas, olivos, alcornoques y encinas.

Aldeia da Luz, Portugal, Alentejo, Alqueva

-La Atlántida está en Alentejo.-Una de las sorpresas de esta zona se encuentra en Aldeia da Luz, la población más joven del país, ya que nació para realojar a los 373 habitantes que vivían en la antigua Aldeia da Luz, actualmente cubierta por las aguas de Alqueva. Levantada siguiendo los valores de esta comunidad, en sus calles conviven la tradición y la modernidad. Parte de su esencia se encuentra representada en el Museo da Luz, merecedor de premios internacionales, donde se mantiene intacta la memoria histórica de esta región a través de los testimonios y objetos expuestos, como antiguos materiales de pesca o de cocina que utilizaron antiguamente sus habitantes. El edificio, un gran rectángulo semienterrado desde el que se enmarca el paisaje, es lo primero que el visitante se encuentra a pocos metros de atracar en el pequeño muelle. Es increíble como la nueva Aldea se ha mimetizado con la Aldea sumergida llegando a casi reproducir casi a la perfección  el pueblo.

-El tunel del tiempo.- Mourão, una villa medieval de pasado musulmán en la que merece especial atención el castillo y la torre del homenaje, así como una fortificación del siglo XVII que defendió a la región de la ofensiva española. Poco queda ya de ese espíritu de combate. Hoy Mourão es un pueblo sereno y amable en el que el visitante puede callejear, mezclarse con su gente y pararse a conocer las numerosas opciones de restauración dispuestas a acoger al viajero.

Castillo de Mourão, Alentejo, Portugal, Alqueva

-Megalítico Portugal.-  En Monsaraz viven 114 personas, no necesitan más. Lleno de monumentos megalíticos, esta villa fortificada situada en un monte rocoso obsequia a quien la visita con unas impresionantes vistas de la llanura del Gran Lago. En su interior el tiempo parece haberse detenido y las costumbres y cultura más arraigadas del Alentejo toman forma gracias a los artesanos que salen al paso del viajero en las calles empedradas. La época de la reconquista también dejó su huella. Muestra de ello es el castillo del siglo XIV que protege a la villa y la torre del homenaje, que le han valido a Monsaraz el título de Patrimonio Nacional de Portugal.

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One Response to Portugal para urbanitas. Navegando el Alentejo

  1. Maria 7 febrero, 2013 at 10:50 #

    Me lo pido, que reportaje más evocador, me perdería sin dudarlo por esas aguas.

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