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Impresionante El Greco

Siempre me ha gustado El Greco, me parece un artista con una gran personalidad y originalidad, con mucha fuerza. Es un artista muy expresivo y al contemplar sus obras puedo sentir esa pasión que las traspasa. Me gustan los pintores que me revuelven, me transmiten. Una gran obra no puede dejar indiferente.

Volver a ver su obra a medio metro de distancia, recrearme con las pinceladas, los tonos, cómo va construyendo esos cuerpos irreales, esas rocas que no lo son, esos cielos fantasmagóricos,… No hay mejor ejercicio para alguien que ama la pintura que contemplar los cuadros de los grandes maestros al natural, en vivo, muy cerca para no perder detalle, y después tomar distancia para contemplarlo en toda su grandeza.

Doménikos Theotokópoulos (El Greco), es un pintor que no deja indiferente, entre los entendidos por supuesto no hay duda de su genialidad, pero quién se acerca a él como profano o aficionado puede caer en muchas “trampas”. Este año se celebra el 400 aniversario de su muerte y Toledo le rinde homenaje por todo lo alto.

Autorretrato El Greco, Toledo

Paseando por las salas del museo escucho comentarios del tipo: “es que las figuras no están proporcionadas, mira ese brazo es muy largo, mira las manos no están bien pintadas,…” pero todas esas características son El Greco, es lo que le da carácter cómo pintor y las que marcan la diferencia. Sus trazos son toscos, se antojan rápidos, decididos, no era del gusto por el detalle y la minuciosidad. Si ves un cuadro del Greco, lo identificas, no hay duda de su autoría porque logró crear un mundo propio.

Esas deformaciones son producto de su época y de su manera de entender el arte. El manierismo, corriente artística que se desarrolla a finales del s. XVI, se caracteriza por el alargamiento de los miembros, la reacción contra el ideal de belleza clasicista y una complicación de las líneas y exageración de los movimientos, los escorzos y las texturas. De todos estos recursos se valía El Greco para transmitir esa espiritualidad imperante en la época, que se traduce en unas obras con temática casi exclusivamente religiosa.

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El Expolio

La luz, los colores que utiliza, son de un gran misticismo, pero también de una gran viveza, los tonos de las carnaciones (rostros, manos, piernas) son pálidos, etéreos,…al igual que los fondos y paisajes. En cambio los ropajes, las capas, tienen una gran viveza, son tonos muy puros, con mucha fuerza y mucha luz, rojos, amarillos, azules. Sus cuadros tienen una luz muy especial, utiliza unos tonos muy luminosos y tiene una manejo magistral del claro oscuro.

Los temas se repiten una y otra vez: El Expolio, La Adoración de los Magos, Cuadros de Santos. Acompañados de algún retrato. Mi maestro de pintura, Ángel Pérez Espacio, genial pintor extremeño, dice una cosa muy inteligente al respecto. Según él, esos supuestos “errores” o descuidos, son los que le aportan su genialidad y lo diferencian del resto. El Greco siempre dio más importancia al color y a la pintura que al dibujo.

El Greco en Toledo

“El griego de Toledo” es un proyecto que no se circunscribe a un único espacio sino que incorpora otros edificios que conservan las pinturas originales que pintó el Greco para estos mismos lugares: la sacristía de la Catedral, la iglesia y la sacristía del Hospital Tavera, la iglesia de Santo Tomé, el convento de Santo Domingo el Antiguo y la capilla de San José. Además, Toledo luce la nueva señalización del Año Greco, tanto en su casco histórico como en las carreteras de acceso a la ciudad, incluyendo el itinerario de los «espacios Greco»: cuatro kilómetros y medio de recorrido para cubrir en unas seis horas.

207 1 Entierro del Conde de Orgaz - Conjunto

Entierro del Conde de Orgaz

Para comenzar la visita por Toledo, fuimos a la Catedral; magnífico edificio gótico en cuya sacristía se encuentra una de las obras que más me impresiona del Greco, El expolio. Encargado para la sacristía, mide 285 centímetros de alto y 173 cm de ancho.

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La abarrotada sacristía donde se ubica El Expolio

La sacristía es una sala rectangular, muy alargada y cuando traspasas la puerta no puedes dejar de apartar la mirada de la pintura situada en la pared del fondo. Mágnificamente iluminada, la obra El expolio”representa el momento inicial de la Pasión en el que Jesús es despojado de sus ropas. La sala está rodeada de la representación también por El Greco de los 12 apóstoles que quedan desdibujados por la magnífica obra del fondo. El color rojo de la vestimenta del Cristo, la maraña de cabezas que hay tras él, las posturas forzadas y el escorzo del primer plano, conforman una obra redonda, magna, cumbre en la trayectoria de El Greco. Recién restaurada, en vuestra visita a Toledo no podéis dejar de visitarla.

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Después de comer nos dirigimos al Museo de la Santa Cruz, dónde se exponen una gran cantidad de obras del Greco traídas de los mejores museos de todo el mundo, lamentablemente el aforo está completo hasta su clausura el 14 de junio, pero los que tengan entrada podrán disfrutar de una extensa colección de pinturas del Greco. Entre ellas disfruté mucho con algunas de sus versiones de La adoración de los Magos y alguna de las vistas que pintó de Toledo y dónde se puede ver ese gusto por lo irreal, por las formas sobrenaturales, dónde los edificios se estilizan al igual que las figuras en sus cuadros de Santos y los cielos se vuelven tormentosos.

No podíamos dejar Toledo sin ir a ver El entierro del Conde de Orgaz en la parroquia de Santo Tomé, obra más contenida y que se considera una de las mejor valoradas y admiradas por el público en general. Se trata de una obra muy trabajada, las figuras son más proporcionadas y el color más moderado. Tiene una belleza muy armónica y una composición genial.

La autora mostrando su admiración por El Greco

La autora mostrando su admiración por El Greco

Pero Toledo es una ciudad también para pasear, hay que dejar un rato para salir de los museos y recorrer sus calles empedradas, flanqueadas por casas señoriales y rodeada por murallas y puentes. Te sientes transportada a otra época, de señores y armaduras.

Al dejar Toledo, la ciudad tuvo un “detalle” con nosotros, nos regaló un cielo cómo los que El Greco pinta en sus cuadros, plomizo, dónde entre jirones de nubes asoma la luz, quizás para demostrar que no son tan irreales los cielos del Greco después de todo.

Os dejo enlace a la agenda de eventos para celebrar este IV centenario de la muerte de El Greco y espero haber despertado un poco del amor que tengo yo por su obra. Saludos

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  1. De museos por Madrid - 15 septiembre, 2014

    […] era ir a ver la exposición del Greco en el Prado, “El Greco y la pintura moderna”; ya estuve en primavera en Toledo en otra exposición suya y quedé encantada, fascinada, hechizada, no creáis que exagero porque yo lo viví así. Ambas […]

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