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Coque Malla, el rock solemne

Coque Malla, el rock solemne
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Había finalizado la grabación del disco “This is Hardcore” y a Pulp le sobraba todavía algo del tiempo de alquiler del estudio. Todos estaban cansados y nadie quería aprovechar aquella prórroga para seguir grabando, menos el guitarrista Richard Hawley.  Quizá con miedo a que el ocio le devolviera a caminos adictivos dejados atrás, grabó del tirón la música de 7 canciones.  Un amigo oyó la grabación y decidió enviarla a varias discográficas, las cuales enseguida mostraron su interés por esas composiciones. Ahí nacía la carrera del crooner del siglo XXI y comenzaría el efecto mariposa que despojaría a Coque Malla de la pomposidad chillona de los 80 para mostrarse maduro.

Sería perder el tiempo explicar aquí quién es Coque Malla y lo que han representado Los Ronaldos para la música rock en España. Mal que les pese a algunos críticos, Los Ronaldos aportaron descaro, ingenio y sinceridad a la aburrida música popular. Al rebufo del éxito del cuarteto madrileño hasta entonces negado a algo que no llevara sintetizador y vocalista femenina, nacieron multitud de bandas en esos años. 3 discos excelentes, el último producido por John Cale, les colocaron como referencia.

Han girado muchos discos desde entonces, entre ellos los de Richar Hawley, los de Avvett Brothers, los de Divine Comedy o los de Johnny Cash, y Coque Malla  ha bebido de todos ellos. Si obviamos sus dos primeros discos en solitario “Soy un astronauta” y “Sueños” creo que estamos ante un músico grave, imponente, solemne. Pocos discos narran con tanta pulcritud como “La Hora de los Gigantes” la transición. En él Coque tiene un surco en Los Ronaldos y otro en una historia totalmente diferente. “Termonuclear” aunque con entidad propia, termina de sellar su primera etapa y avanza la madurez de un músico del que, si sigue en esta onda, nos esperan buenos momentos.

Esta semana ha tenido la oportunidad de ver a Coque Malla en directo, gracias a una invitación de Sonido Rubio. Ha sido en el Festival de Teatro Clásico de Mérida, en un espacio escénico único, la Alcazaba árabe. Él solo y su actual mano derecha Nico Nieto, guitarra, productor y padre de “Termonuclear”.

1 hora y 15 minutos, con un bis incluido, que supo a poco, aunque lo cierto es que con su actual repertorio, tampoco hay canciones para mucho más. Desde la arena del escenario y con el “Open up your Door” de su gurú, Richard Hawley, el artista comienza a desgranar sus canciones, que no suenan sino que acarician o agreden.

“Termonuclear” se hace cálida y sugerente a través de una melodía entrelazada, el optimismo de “Despierto” es limpio, claro y vibrante en la guitarra de Nico Nieto, marcando el tempo y los momentos más álgidos de la noche. Suena “Puede Ser”, una reafirmación sincera que da aires de cantautor a Coque Malla. Es un rockandroll que sin perder potencia se va haciendo cada vez más elegante. El público se levanta y baila a ritmo de vals sobre los acordes de “Lo intenta”, y no quitan ojo y oido para escuchar la historia de “La Rueda” que es interpretada por unos personajes inspiradores.

De su anterior disco no podían faltar “Hasta el Final” una obra maestra, “She`s my baby” el lado más rockero y simple de Coque, “Berlín” la declaración de intenciones de la nueva etapa y la ranchera “Hace Tiempo”, una canción que me tiene encandilado y que en directo suena divina. Todos corearon “No puedo vivir sin ti“, canción del tiempo de Los Ronaldos que se ha recuperado para un famoso anuncio televisivo y que Coque Malla interpreta como una semiacustica. “La Carta” y, sobre todo, “El Barco” creo que son ejemplo del nuevo Coque, el que viene. Podrían estar firmadas por el mismísimo Jeff Buckley, tiene sus lamentos y sus cuatro acordes electrizantes. No es intimista, es alegre, feliz, a ratos salvaje y muy optimista.

Se nota que Coque Malla ha sabido evolucionar, ha madurado y ha cuidado ese bien común tan facilmente maleable ultimamente llamado rock español. Ahora es visceral, natural y delicado como una mariposa. La misma que provocó un efecto el día que Richard Hawley se quedó solo en un estudio y convirtió a Coque Malla al rock solemne.

PD: No entendemos que la organización del Festival de Teatro Clásico de Mérida prohibiera hacer fotografías en el concierto de Coque Malla. Un vigilante que parecía enviado por la Gestapo no se apartó de nuestro lado durante todo el concierto, llamando la atención a todo aquel que sacaba una cámara o teléfono móvil para llevarse un recuerdo de un espectáculo que le había costado bastante caro, 25 €. A pesar de la prohibición, que nadie lo dude, las fotos de esta crónica son del concierto, ante la mala costumbre de prohibir, está la virtud de ingeniar.

 

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2 Responses to Coque Malla, el rock solemne

  1. Domingo 27 agosto, 2011 at 23:58 #

    Me pongo en pie y aplaudo hasta que se me pongan rojas las manos. Pero no a coque malla, aunque podría hacerlo porque comparto contigo el 100% de lo que has dicho, sino a ti, porque me has obligado a apagar la tele para leer dos veces seguidas el artículo y me has dejado con más ganas de las que tenía de haber ido a ese concierto. Cada vez haces mejores fotos, aunque esta vez no fueran en las mejores circunstancias, y cada vez escribes mejor, joío!

  2. Angeles 21 septiembre, 2011 at 13:32 #

    Francamente estoy totalmente en desacuerdo contigo. He de admitir que Los Ronaldos nunca fueron santos de mi devoción y que la voz de Coque Malla siempre se me ha atragantado un poco (o mucho, según el disco y la época). Hace un mes ví a Coque en el Festival Sonorama, en Aranda de Duero y me pareció de lo peor que he escuchado últimamente. Canciones tristonas que no me dicen nada, ni me alegran ni me emocionan, solo me aburren. Esta claro que Coque Malla no lleva en el panorama musical español tanto tiempo por casualidad, algo debe tener pero, francamente, yo no lo encuentro.

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