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Ser voluntario, un viaje diferente

Ser voluntario, un viaje diferente
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Más de 80.000 personas viven el el Alto Trujillo, una de las zonas más deprimidas de Perú.

Desde hace años rondaba por mi cabeza el mismo runrún: participar en algún tipo de voluntariado. Hace cuatro años me lié la manta a la cabeza y dí el paso. ¿Para qué tantas vueltas si era lo que estaba deseando? Siempre lo había tenido claro.  Aunque por unas circunstancias u otras nunca había podido hacerlo. Me fui a Perú y la experiencia marcó un antes y un después en mi forma de entender la vida, de afrontar situaciones y de valorar lo que tenemos. Muchas veces andamos enfrascados en cuestiones que no tienen sentido. O damos vueltas a cosas absurdas que no nos llevan a ningún lado y no valoramos lo que tenemos alrededor, lo que realmente importa, en mayúsculas. Trabajaba y viajaba, pero quizás necesitaba romper con lo que llevaba haciendo los últimos tres lustros para empezar algo nuevo. Aprendí que con un simple gesto, una sonrisa, es como mejor puedes ayudar a los que más lo necesitan. Después viene lo demás. Aún recuerdo esa mezcla de alegría, nostalgia y llanto con la que Rosi, Ana, Pedrito o Juan se agarraban a mis piernas para que no me marchara. Eran cuatro de los veinte alumnos de entre cinco y siete añitos a los que por las tardes enseñaba a leer y escribir, con los que compartía pistas de fútbol o jugaba a las muñecas. Me embarqué en un proyecto muy bonito y gratificante. Lo digo ahora, a toro pasado, porque también me resultó muy complicado hacerme un hueco aun pagándomelo yo, claro. Participar en un voluntariado o ser cooperante no es coger la mochila e irte. No, no. Hay que tocar bastantes puertas y con bastante antelación para que te hagan caso. Si tienes conocidos dentro, la cosa cambia. Si eres novato, como fue mi caso, debes tener paciencia y, sobre todo,  muy claro lo que quieres hacer. Si eres una persona susceptible, que cambias de idea constantemente o insegura, quizás no sea lo más adecuado. A un voluntariado debes ir seguro y concienciado, sabiendo dónde vas y a lo que vas. Y si lo sientes y estás convencido, adelante. A continuación, te ofrecemos una serie de consejos para hacer un voluntariado internacional, avisos que te evitarán más de un quebradero de cabeza.

Los niños de las familias más pobres del Alto Trujillo cuidan de sus casas mientras sus padres trabajan.

Tener claro el proyecto. – Lo primero, tener las ideas claras. Parece obvio, pero es que te encuentras de todo: gente que no está muy decidida y se lanza a la aventura. Luego están pendientes del calendario, contando los días para regresar. Menuda gracia para ese voluntario el tener que permanecer en un sitio donde no se encuentra a gusto y no disfruta, vive y siente la experiencia. Pero, sobre todo, una faena para el que no ha podido ir porque la plaza ya estaba ocupada.  Afortunadamente, son casos puntuales. Pero por si acaso, ten claro que en el voluntariado no hay lugar para las dudas. Es muy importante seleccionar el campo en el que quieras trabajar: con personas mayores, niños, en agricultura, educación, administración… Hay muchas y variadas ofertas. Se trata de parar, pensar, reflexionar con tiempo y encontrar la más adecuada y que mejor encaje con nuestros gustos, nuestras destrezas y habilidades para dar lo mejor de nosotros a quienes más lo necesitan.

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Rosa es madre y cuida de su hijo y sus amigos por las tardes en estas aulas.

Planifica con antelación. – Si tienes muy claro que quieres hacer algún tipo de voluntariado en verano te aconsejo desde principios de año que empieces a moverte. Por ejemplo, empieza a hojear en enero las principales webs, plataformas on line y asociaciones de voluntariados de tú comunidad si tienes pensado hacerlo en julio o agosto. Ponte en contacto con ellas. No siempre es levantar el teléfono o enviar un correo y directamente obtener respuesta. En la mayoría de los casos hay que insistir e insistir. Tendrás respuesta, pero hay que estar detrás permanentemente.

Foros y webs. – En internet podrás encontrar muchos contactos. Sobre todo, de las asociaciones y entidades que tengan en marcha proyectos de voluntariados internacionales. Te pondrán al día de los trabajos que realizan en distintas partes del mundo.  También están los foros donde los voluntarios cuentan sus experiencias y están dispuestos a ayudarte en todo lo que necesites. Fue mi caso. Después de mandar infinidad de correos y llamar a bastantes organizaciones y asociaciones encontré en uno de estos foros un grupo de voluntarios que me guiaron en todo mi periplo hasta llegar a Perú. Personas con experiencia que te aportarán ideas y te aconsejarán para que consigas tu propósito. Si ya tienes elegido el destino y la organización, intenta hablar con alguien que haya viajado con esa entidad y pídeles que compartan contigo sus vivencias.

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La alegría, el cariño y la ternura de estos niños hacen que te replantees marcharte.

Que no te engañen. –  No es lo habitual, pero puede darse el caso. Lo normal es confiar en las entidades que trabajan de forma solidaria en los países más necesitados. Pero como en todo, hay gente que se lucra de la buena voluntad de otros. Por eso, te aconsejo que te informes bien del proyecto en el que vas a trabajar, la entidad con la que vas a convivir durante un tiempo, cuándo se creó, cómo desarrollan su trabajo, qué coste tiene, qué cubre lo que pagas… Esta recomendación la hago, principalmente, si te mueves sólo por Internet y buscas en la red toda la información. Se dio la situación de que antes de irme a Perú intenté contactar con una asociación llamada Hilo Rojo. Un conocido me había hablado de ella. Llamé y escribí varias sin éxito. En la web había, en su día, escasa información. Pensaba que era falsa. Pero no, existe. A la desesperada, acudí a un foro y encontré a un gran compañero que me puso en alerta. Él había estado con esa organización en un proyecto que debería haber sido educativo en escuelas con niños. Finalmente se convirtió en estar pendiente de chavales en los patios mientras los padres trabajaban porque en las aulas no había material con el que pudieran trabajar. Pagaba semanalmente una cantidad de dinero que, una vez allí, la organización fue incrementando con el argumento de que necesitaban más presupuesto para comprar material que nunca llegó. Al menos, durante el tiempo que mi compañero estuvo allí. Afortunadamente  son experiencias muy puntuales y no es lo habitual.

Visado.Dependiendo del país al que viajes necesitarás o no el visado.  Ten en cuenta que algunos países te expiden el visado en la frontera por lo que no tienes que hacer gestiones previas. Te reclamarán que abones unas tasas, rellenes un formulario y listo. Otros, en cambio, requieren el visado con antelación por lo que deberás tramitarlo a través del consulado. Si te resulta complicado desplazarte hasta este organismo, puedes tramitarlo a través de alguna agencia de viajes, aunque te saldrá más caro. O por mensajería, enviando la documentación como el pasaporte, fotografías de carné, certificado de vacunación y puede que también los billetes de ida y vuelta para demostrar que vas a salir del país.

Vacunas. – Una vez que hayas decidido dónde vas a ir, acude a tu centro de salud para que te digan las vacunas que son obligatorias en dicho país y las que son recomendables. El médico te dará la cartilla de vacunación y te informará sobre lo que tienes que hacer.  Ten en cuenta que muchas vacunas obligatorias no te las pueden poner el mismo día, deben pasar 15 días entre una y otra o más, según la cartilla. No lo dejes para las últimas semanas. Como mínimo, hazlo con seis semanas de antelación.

El malecón de Huanchaco es uno de los lugares más pintorescos de la ciudad de Trujillo.

Mentalizarte y mentalizarlos. – Lo más difícil de hacer un viaje es dar los primeros pasos, empezar. Pero una vez metidos en faena y con empeño, todo sale. Aún recuerdo la cara de sorpresa y preocupación de mi madre diciéndome “¿qué necesidad tienes de irte? Si aquí también puedes ayudar a muchas personas…”  En parte, tenía razón. Pero yo lo tenía claro. Quería irme a Perú, al Alto Trujillo. Una zona muy deprimida al norte del país. No quería otro sitio. Ella sabía que no tenía nada que hacer, pero lo intentó. Me conoce y sabe que no me iba hacer cambiar de idea.  Mis amigos ni lo intentaron, claro. Fue el verano más bonito y a la vez más duro que he vivido. Y digo duro por muchas cosas que vi allí. Uno de mis trabajos a través del Círculo Solidario de Perú en el Alto Trujillo era visitar a mujeres maltratadas de las zonas más conflictivas del Alto Trujillo que habían denunciado violencia de género. Me acompañaba María, una psicóloga peruana. Cámara en mano a petición de la organización, grababa todos los viajes que hacíamos por la zona. Cada día llamábamos a decenas de puertas para comprobar que las denunciantes estaban bien porque muchas de ellas dejaban de dar señales días o semanas después de interponer una denuncia. Ante una derruida fachada de hormigón, llamamos a una puerta entreabierta. Salió una niña. Y con voz quebrada nos dijo: “mi mamá no está. Murió hace un mes.” El resto os lo podéis imaginar. A mí se me encoge el corazón sólo de recordarlo y me tiemblan los dedos al escribirlo. Fue la situación más dura que jamás he vivido. Os lo aseguro. Por eso, al hilo de esta experiencia, aconsejo tener muy claro qué vamos a hacer. Es duro pero, repito, lo más gratificante que existe.

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Disfruta de las maravillosas vistas en tren desde Cuzco a Machu Picchu

Preparar tu experiencia. – Varios meses antes de viajar a Perú, desde que me levantaba hasta que me acostaba, me pasaba el día ilusiona por la experiencia que imaginaba que iba a vivir. Era como ese nervio que sientes días antes de emprender el viaje de tus sueños. Día sí día también, contactaba con organizaciones, agencias, entidades… todas ellas relacionadas con el tema del voluntariado. Me resulto un poco complicado organizar todo porque sólo disponía del mes de agosto (por cuestiones laborales) y tenía que adaptar el proyecto a ese mes. En algunos propuestas, el campo de trabajo no me convencía, en otras, el tiempo mínimo de estancia no se adecuaba a mi calendario, en otras superaba la edad que solicitaban… Reconozco que en alguna ocasión estuve tentada de tirar la toalla. Pero no lo hice porque quería tener la oportunidad y aprovecharla. ¡Para un año que tenía un mes entero de vacaciones en agosto en mi trabajo!  Me hice de guías, libros de viajes, manuales de cooperación, proyectos de voluntariado… Por cierto, aunque no lo sepan: Carmen Teira, Doris Casares y Aniko Villalba, grandes viajeras y amigas de este blog, me ayudaron a través de su manual VIAJERAS. Con el que también me orienté para recorrer Perú, tras mi experiencia como voluntaria.

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El Machu Picchu es el monumento turístico más visitado de Perú, una de las Maravillas del Mundo

Disfrutar–  Aprovecha el viaje como voluntario para empaparte de la cultura y peculiaridades del país al que viajas. Dependiendo del tiempo que dispongas, reserva unos días para conocer los principales atractivos turísticos del país. En tu tiempo libre intenta conocer el patrimonio, la naturaleza y la historia de la zona. Mézclate con los lugareños y los más importante:  ¡disfruta, aprende y vive la experiencia!

Éstos son algunos de los consejos para hacer un voluntariado internacional basadas en mi propia experiencia.

¿Has hecho algún voluntariado internacional? ¿Tienes experiencia como cooperante? Queremos escuchar tus opiniones y sugerencias. Déjanos un comentario en el blog o ponte en contacto con nosotros a través de Facebook o nuestras cuentas en Twitter: @noeliaggil @viajesrockyfoto.

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2 Responses to Ser voluntario, un viaje diferente

  1. Ursi 20 junio, 2017 at 20:29 #

    Muy buen artículo y muy interesante! Nos encanta viajar por Sudamerica y conocer más de su cultura. Creo que Ecuador y Perú tienen los lugares más maravillosos. Yo usé los servicios de un operador en Ecuador para conocer Ecuador, las Islas Galápagos y Perú, se llama Gulliver Expeditions. Tenía un viaje perfecto !

    Saludos desde Alemania
    Ursi

  2. Noelia Gil Galindo 4 octubre, 2017 at 8:11 #

    Me alegro mucho Ursi. Muchas gracias por el comentario. Lo tendremos en cuenta para nuestros próximos viajes. Saludos;)

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