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Black Sabbath: Live Evil

Black Sabbath: Live Evil
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 Si solamente hubiera podido asistir a un concierto en mi vida, hubiera escogido el “Live Evil” de Black Sabbath, con los ojos cerrados. Imaginaos que al nacer, alguien con chaqueta de pata de gallo, corbata oscura, sello en el dedo anular y una larga nariz os inquiriese “elige un concierto, sólo uno al que asistirás en tu corta vida, pequeño mortal”. Bueno, incluso con estos mimbres yo elegiría el “Live Evil” de Black Sabbath. Lo único es que debería haber estado entre abril y mayo de 1982 en San Antonio, en Dallas o en Seattle, lo cual era un poco difícil. En esa época estaba yo convaleciente de una operación de cadera que me habían hecho el mismísmo 23F. “Live Evil” es una obra de arte, creo que está a la misma altura del “Made in Japan” de Deep Purple, el “If you want blood…” de ACDC o al “Live after Dead” de Iron Maiden.

Su indudable calidad musical va unida a mi propia adolescencia, lo cual eleva aún más su valor.  Mi amigo Nono, como siempre, fue el primero en tener esta joya estética. Lo compró porque le gustó la portada, siempre era así. De hecho, el primer disco que me compré, con 12 años, fue el “Iron Maiden” de Iron Maiden y lo hice porque Eddie me encandiló con esos tonos entre amarillentos y rojizos y su pelos de punta. No tenía ni idea de quién era Iron Maiden, simplemente me gustó la portada de la cinta de cassette que había visto semanas antes en el mercadillo. Bueno, pues con el Live Evil fue igual, un poco más tarde y en una onda algo más agresiva. Yo creo que la primera vez que lo escuché, sobre 1986. Ya llevabamos pantalones de pitillo, muñequeras, intentabamos tener el pelo largo… y, por supuesto, no nos importaban las mujeres. ¡Qué equivocados estábamos!. Entre los rituales que frecuentábamos estaban la Ouija y las visitas al cementerio de Olivenza, de noche y con una litrona. A veces contabamos chistes, a veces jugábamos al escondite, a veces grabábamos sicofonías,…en fín no nos aburríamos. Y en esto llegó el “Live Evil” con esa colección de personajes saliendo de un mar embravecido por la tormenta que nos ponía más brutos que a los Manowar delante de un litro de aceite para untar. Fijaos hasta qué punto que una buena tarde, el padre de mi amigo Nono nos pilló subidos encima de unos sofás haciendo headbanging mietras una anticruz de alcohol 96º grados ardía en el suelo al ritmo del Neon Knights.

El “Live Evil”, ingenioso título cuyo palíndromo juega perfectamente con la vida y la muerte, puso punto final al periplo de Ronnie James Dio por Black Sabbath. Dio es el heavy y el heavy es Dio. Precisamente en estas fecha se cumple 1 año de su muerte, un fallecimiento que me afectó como el de un familiar cercano.  ¿Y qué era Dio sino un gran amigo? Este pequeño gran hombre pertenece a la estirpe de rockeros a la que pertenecen Lemmy, Steve Harris, Iommi, Angus Young, etc. y con la que he tenido la suerte de crecer.

Estaba predestinado a algo muy grande desde muy joven. Ya cuando tocaba con el grupo ELF, Ian Paice y Roger Glover se enamoraron musicalmente de él. Tanto que Deep Purple se llevó al grupo con ese pequeño frontman de gira por Estados Unidos y Europa como teloneros. Pero esto fue solo el principio, el gran Ritchie Blackmore decidió pedir la independencia de los Purple y agenciarse a los ELF para un grupo propio. Nacería Rainbow del que nos ocuparemos en próximos post.

Dios tiene que ser aficionado al Rock, porque no puede ser casual que coincidiera en el mismo año  dos hechos fundamentales para la historia de la música. Ronnie decide abandonar Rainbow y Ozzy toma las de Villadiego, obligado por sus incontrolables abusos alcohólicos, de Black Sabbath. Osbourne empezaría una fructífera y sólida carrera en solitario, guiado por su sabía señora, Sharon Arden, sí la misma que sale con én en los Osbourne,  y Dio se embarcaría en sentar las bases de lo que años después daría origen al Heavy Metal y sus múltiples ramificaciones: doom metal, death metal, etc. 

Los primeros discos de Black Sabbath con Dio son dos diamantes del hard rock con guiños de heavy pulidos por el gran Martin Birch ¡Qué decir de “Heaven and Hell” y “Mob Rules”!  Los críticos, como siempre se equivocaron y juzgaron con demasiada urgencia unas obras maestras. Fue durante la gira de Mob Rules cuando la banda grabó “Live Evil” , ya sin Bill Ward en la bateria pero con el descubrimiento de Vinny Appice, y con el inconstante  Geeze Butler que dejaba alguna que otra noche el bajo para que lo tocara Geoff Nicholls.

Desde el inicio es brutal y emocionante. E5150 nació para ser intro de este disco y prólogo de Neon Knights. Mierda de fabricantes de cds que destrozan las canciones. ¡En este disco se cortan entre una y otra, pese a ser un directo! Habría que someterlos a trabajos forzados a todos. Neon Knights es la que más me gusta, está hecha para y por DIO, siempre brillante en su papel de narrador de historias medievales y como frontman y muy cercana a la influencia de los Purple. Durante toda la canción está presente la sombra de Blackmore. El N.I.B. comienza con un atronador Geeze Butler al bajo y entronca con lo más puro estilo Iommi y sin que desentone la adaptación a la voz de DIO. Children of the Sea te envuelve en la atmósfera Sabbath desde el principio, con el serpenteo de guitarra que poco a poco va iniciando este tétrico medio tiempo. Voodoo y Mob Rules suenan como en el disco, hechas a obra y semejanza de Dio y con un Tony Iommi reclamando su lugar. Creo que el de Birmingham es muy bueno haciendo riffs y está a la altura del mismísimo Ritchie Blackmore, pero donde sale perdiendo es en los punteos . Hay creo que no es capaz de ingeniar melodías acordes a los riffs que arman sus canciones. Es como Reverte, hace buenas novelas pero la fastidia al final.

Pero todas estas canciones no son sino un avance de lo que viene a continuación, Heaven and Hell, una de las canciones más importanes que se han escrito en la historia del Rock. La guitarra es punzante, áspera y cortante al mismo tiempo. No corta limpia como un cuchillo sino que rasca y sangra con cada compás. Vinnie Apppice marca el ritmo entre tiempos a la perfección, lo justo para relajar sin acomodarse y Geeze Butler acaricia el bajo como quien acuna al diablo. Y entonces llega él pidiedno que le cante una canción : “Sing me a song, you’re a singer, do me a wrong, you’re a bringer of evil…” ¡La carne de gallina, los pelos como escarpias! Yo lo que digo es que esta canción debería ser infinita, y eso que dura en 12:04 minutos.  

Black Sabath, War Pigs y Iron Man son clásicos a estudiar en cualquier universidad musical que se precie y que en la voz de Dio no pierden ni un ápice. En su día, no sé si nos lo inventamos, pero comenzamos a decir que este disco había sido grabado en una iglesia lo cual acrecentó aún más su lado místico. Imaginaos estar escuchando la canción Black Sabbath tocada por un tipo en cuyos trastes de la guitarra figura una anticruz y acompañado por un tipo bajito, con el pelo moreno y rizado, nariz aguileña y todo el rato poniendo los cuernos y mandando maldiciones, en una catedral construida en el siglo XV en Centroeuropa. Bestial.

Personalmente no me creo la historia de que Tony Iommi echó a Dio del grupo porque subiera el volumen de su voz en la mezcla, no hacía falta. De hecho, creo que se complementa perfectamente con el resto de instrumentos. Pero si fuera verdad, no me importaría porque probablemente quedó mejor de lo que estaba. Eso es como el “…And Justice for All” donde anularon el bajo de Jason Newsted. ¡qué más da! 

Con respecto a la ruptura creo que se debió más bien a la lucha de egos. Dio y Iommi eran demasiado grandes para estar juntos y luchar por una posición. Cada uno necesitaba su espacio, su estrella, su grupo. Más tarde volverían a juntarse, pero eso como se suele decir es otra historia.

Sign of the Southern Cross es otro temazo épico que habla de leyendas y tierras exóticas, y no hay tregua hast Paranoiod, una versión para algunos superior a la original de Ozzy Osbourne. Children of the Grave y Fluff son un digno final para un disco que engrandece con el paso de los años y las corrientes musicales.

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4 Responses to Black Sabbath: Live Evil

  1. Eduardo 5 diciembre, 2013 at 19:27 #

    Por siempre y para siempre la voz del Heavy Metal … DIO

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