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A Ítaca se va en tren

 

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Estos días ando enfrascado en la lectura de “El Gran Bazar del Ferrocarril” de Paul Theroux, un lúcido, minucioso y entretenido relato de las peripecias de este escritor mientras recorría el mundo en tren. Londres, Venecia, Estambul, India, Vietnam, China, Japón, Rusia…son sólo algunas de las etapas de su viaje. Etapas que son puntos seguidos de una ruta sin final, en la que como las corrientes de aire nos vamos moviendo con cada contacto que hacemos. El tren es la esencia del viaje, la más pura de las maneras de pasar el tiempo, de ver la vida, de frecuentar encuentros fortuitos y provocados.

A los viajeros nos gusta pasar desapercibidos, queremos parecer propios en lugares extraños. Al menos yo intento disimular todo lo que puedo cuando voy de viaje para hacerme pasar por un paisano más, y por ahora no me ha ido mal. En algunos lugares hasta me han preguntado por alguna dirección, confudiendome con un lugareño. No, no diré dónde.  Evidentemente hay lugares donde es más fácil que en otros, pero en el tren siempre se puede ser invisible, y Theroux lo corrobora: “Nada se espera del pasajero del tren. En los aviones, el pasajero es condenado a estar horas sentado en un asiento fijo; los barcos requieren de buen humor y sociabilidad, y de los automóviles y autobuses es mejor no hablar.”

Creo que viajar en tren es la manera más romántica de viajar. Uno se deja mecer, en un continuo traqueteo por una marcha incansable y constante.  Desde la ventanilla se admiran paisajes urbanos y naturales, sucesivamente, y al mismo tiempo se puede compartir con el resto del pasaje experiencias viajeras o argumentos más profundos. Es como un documental, con la banda sonora golpeante y relajante que marca la velocidad y el estado de la vía. Y también nos abandona, nos deja en el andén, solitarios formando un drama, auténtico material humano para el romanticismo.

Por el pueblo donde nací y me crié nunca pasó el ferrocarril pero no me hacía falta. Yo lo imaginaba. Soñaba que Olivenza tenía Estación de Tren, siempre de paso. Con la imaginación me sentaba en algún roído banco y me preguntaba hacía donde se dirigía esa gente tan bien vestida y cargada con maletas. Porque no sé si os habéis fijado que en los trenes, como en los transatlánticos todo el mundo va muy bien vestido. Imaginando pasar los trenes y los pasajeros soñaba historias y aventuras que luego, seguramente ocurrían en su interior.  Las estaciones siempre me parecieron muy somnolientas y misteriosas. Siempre envueltas en la niebla del vapor de la locomotora y con un sentimiento de pérdida, nunca de recibimiento. Porque el tren siempre se aleja, nunca llega, siempre se va.

Pero volviendo a Theroux, creo que hace suya y estira al máximo la historia que Homero narra en La Odisea y que Kavafis expresa de manera tan brillante,

Cuando emprendas el viaje hacia Itaca
ruega que sea largo el camino,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
(…)No encontrarás trabas en el camino
si se mantiene elevado tu pensamiento y es exquisita
la emoción que toca el espíritu y el cuerpo.

Ruega que sea largo el camino.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que – ¡con qué placer! ¡con qué alegría! –
entres en puertos nunca antes vistos.
Detente en los mercados fenicios
para comprar finas mercancías
madreperla y coral, ámbar y ébano,
y voluptuosos perfumes de todo tipo,
tantos perfumes voluptuosos como puedas.

Ve a muchas ciudades egipcias
para que aprendas y aprendas de los sabios.
Siempre en la mente has de tener a Itaca.
Llegar allá es tu destino.
Pero no apresures el viaje.
Es mejor que dure muchos años
y que ya viejo llegues a la isla,
rico de todo lo que hayas guardado en el camino
sin esperar que Itaca te dé riquezas.
Itaca te ha dado el bello viaje.

Sin ella no habrías aprendido el camino.
No tiene otra cosa que darte ya.
Y si la encuentras pobre, Itaca no te ha engañado
sabio como te has vuelto con tantas experiencias,
habrás comprendido lo que significan las Itacas.

 

Theroux entendió perfectamente que la Odisea se podía desarrollar en un tren, que en realidad viajar no es otra cosa que perseguir los sueños, y que es en el ferrocarril donde cobran forma. Dentro del tren el viajero descubre y vive la vida de otros en otras culturas, mientras fuera el paisaje cambia constantemente.

Ítaca espera, llegaremos en ferrocarril.

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10 Responses to A Ítaca se va en tren

  1. Aniko 2 diciembre, 2011 at 19:59 #

    ¡Qué lindo texto! No puedo estar más de acuerdo: el tren es la manera más interesante de viajar.

    Yo leí el libro de Theroux mientras viajaba por Asia y me gustó muchísimo. ¿Sabías que escribió una segunda parte? Fue unos 10 años después, cuando decidió hacer la misma ruta y “seguirse los pasos” a sí mismo. Debe ser muy interesante, yo no lo leí aún.

    ¡Ya estoy en España! ¡Qué lindo que es Madrid! Creo que me va a gustar mucho tu país. Nos vemos pronto!

  2. JR Álvaro González 2 diciembre, 2011 at 20:22 #

    Madrid te va a encantar, seguro.
    La segunda parte la tengo aquí guardadita para meterle mano cuando acabe el primero.
    España te va a enamorar.

  3. Pau 2 diciembre, 2011 at 23:10 #

    Precioso JR, y qué buenos momentos viajeros nos ha proporcionado el tren.

  4. JR Álvaro González 3 diciembre, 2011 at 23:22 #

    Gracias Pau, ya sabes que tus palabras son importantes. ;D

  5. cj 6 diciembre, 2011 at 10:45 #

    leí hace algún tiempo “En el gallo de hierro”, y “El viejo expreso de la Patagonia”, textos de viaje impresionantes y envidiables viajes en tren. Disfruta.
    saludos!

    • JR Álvaro González 9 diciembre, 2011 at 13:05 #

      Sí, yo los tengo en la biblioteca esperando a que les meta mano. Paul Theroux debería ser obligatorio para cualquier viajero.
      Saludos.

  6. Juan Antonio Rodríguez 9 diciembre, 2011 at 12:51 #

    JR muy buen post, justo que esto leyendo el libro que comentas y además eres extremeño como yo (Badajoz) . Yo vivo en Barcelona. ¿Cómo se llama la 2 parte del Bazar del Ferrocarril?.
    Te pongo en el blogroll de Rumorismotravel. Saludos

    • JR Álvaro González 9 diciembre, 2011 at 13:06 #

      Gracias Juan Antonio, un placer saludar a un viajero paisano en la distancia. La 2ª parte se llama “Tren Fantasma a la Estrella de Oriente” y es un retorno a los paisajes que recorrió en tren como 30 años después. Todavía no lo he leído pero caerá pronto.

      Un abrazo.

  7. Mason Ranukete 19 diciembre, 2011 at 4:44 #

    El viaje no se hace para nada largo, salvo que tengas que esperar mucho en la frontera.

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  1. Bitacoras.com - 2 diciembre, 2011

    Información Bitacoras.com…

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